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90. LOS CAMINOS DE SANTIAGO EN ESPAÑA

Durante los siglos VII y VIII, comenzó a difundirse por la Península la noticia de que el apóstol Santiago había sido su evangelizador; corría el IX cuando se creyó haber descubierto su sepulcro en Iria Flavia, en Galicia.

El hecho de que Santiago fuera el único apóstol que podía venerarse en el Occidente cristiano motivó pronto la afluencia de peregrinos a su tumba, aprovechando múltiples caminos. Si a mediados del siglo X se nos da a conocer documentalmente el primer visitante extranjero, en el XI se va a fijar fundamentalmente la ruta, el "Camino de Santiago", merced, sobre todo, a la iniciativa de Alfonso VI de Castilla-León y Sancho Ramírez de Aragón-Navarra, que invirtieron en su acondicionamiento e infraestructura una buena parte del dinero que cobraban a los musulmanes por garantizarles la paz, es decir, consumieron en él una buena parte de las "parias".

Aparte de la vía que corre junto a la costa, de importancia secundaria, el "Camino de Santiago" propiamente dicho tenía dos entradas -Roncesvalles y Somport- que se unían en Puente la Reina. Desde allí eran hitos importantes Estella, Logroño, Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Belorado, Burgos, Frómista, Castrojeriz, Carrión, Sahagún. León, Astorga, Cebrero, Portomarín y Santiago.

Surgió entonces toda una red de hospederías, hospitales, iglesias, y barrios para "francos", que coinciden, sobre todo, con la expansión del "arte románico" [v. mapa 94]; se difunden leyendas, se crea toda una literatura jacobea; se vivifica la economía con la afluencia de mercaderes y artesanos de toda Europa; la caridad y la picaresca caminaron juntas. Roma y Santiago serán los lugares elegidos para la expiación de los pecados de media Europa.

Sólo a partir del siglo XVI comienza a declinar la ruta jacobea, si bien nunca ha llegado a agostarse.