| Introducción | Índice temático | Índice de mapas |
Cuando los representantes de los núcleos urbanos y villas consiguieron acceder a las "curias extraordinarias", hasta entonces limitadas a la nobleza y a la alta clerecía, habían surgido las "Cortes" [v. mapa 80].
Desde el punto de vista representativo, hasta la época de Fernando II el Católico, la composición de los estamentos o representaciones variaba de unas Cortes a otras. Si las Cortes castellanas, valencianas y catalanas (éstas últimas durante un tiempo) estaban integradas por tres estamentos sociales o "brazos" (nobiliario, eclesiástico y ciudadano), las "Cortes" aragonesas contaron con cuatro, pues el "brazo nobiliario" se dividió en dos. Estos cuatro brazos eran:
Múltiples lazos de dependencia económica y personal hicieron que muchos hombres -sobre todo los del medio rural- jurídicamente libres vieran limitada su libertad hasta grados insospechados, cual es el caso de los "colonos" de los "señoríos" [v. mapa 75]. Esta gran parcela de la sociedad aragonesa no estuvo representada directamente en las Cortes.
El número de "ricoshombres" y de "caballeros" que acudían a Cortes fluctuó constantemente; igual ocurrió con el "clero", del que solían ser convocados los obispos aragoneses (Zaragoza, Huesca, Tarazona y Albarracín) [v. mapas 92 y 93], los abades de los grandes monasterios (San Juan de la Peña, Montearagón, San Victorián, Veruela, Piedra, Rueda y, con menor frecuencia, los de Santa Cristina de Somport, Fuenclara y Santa Fe) [v. mapa 70] y algunos cabildos catedralicios, fundamentalmente los de las seos zaragozana y oscense. La asistencia de la representación "ciudadana" no siempre fue la misma [v. mapa 80] ni tampoco el número de sus delegados.
El lugar de reunión de las Cortes no fue fijo, convocándose éstas en poblaciones diversas del Reino. No obstante, Zaragoza fue sede principal, como puede observarse, seguida muy a distancia por Monzón, Huesca, Alcañiz, Daroca y Calatayud.
