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Las acciones bélicas que terminaron por reconquistar las tierras que hoy constituyen Aragón tuvieron lugar durante un siglo, desde mediados del XII hasta la mitad del XIII. Ramón Berenguer IV, Alfonso II, Pedro II y Jaime I no hicieron más que aprovechar la herencia del Batallador [v. mapa 54].
Pero la configuración territorial y la modelación de las fronteras fueron fruto, más que de la política de las decisiones personales de algunos monarcas que, a la vez que reyes de Aragón, lo son de Valencia y condes de Barcelona.
Entre 1239 y 1300, parte de las tierras reconquistadas jurídicamente en nombre de Aragón pasaron a depender del principado de Cataluña y/o del reino de Valencia, excepto un fragmento de Ribagorza, que se perdió probablemente en el siglo XIX.
Así, por ejemplo, las tierras de Lérida, ganadas por Ramón Berenguer IV; las de Gandesa y Tortosa, con salida al mar incluida, conquistadas por Alfonso II; las de Ademuz, incorporadas por Pedro II; o las del Maestrazgo castellonense y las de Vinaroz-Benicarló, conquistadas por Jaime I. En este proceso de desmembración del territorio aragonés, en el que se incluye la salida al mar, tan ansiada por el Batallador, Jaime I el Conquistador se nos muestra como el más antiaragonés de todos los monarcas de la Corona de Aragón.
En una buena parte de los mapas que siguen a éste, basados en documentación original coetánea, que es la que manda y no las elucubraciones de despacho, tendremos ocasión de ver las realidades jurídicas y administrativas que hacían que las tierras secesionadas fueran aragonesas legalmente [v. mapas 62, 63, 64, 73, 74, 76 y 79]
El hecho innegable es que la frontera oriental, ante Cataluña y Valencia, está prácticamente formada en 1301, aunque a lo largo de los siglos ha habido algunas modificaciones pequeñas: unas permanentes; otras efímeras [v. mapa 66].
