Resumen: Se cumple este año 2000 el centenario del nacimiento de Honorio García Condoy, y con esta perspectiva secular podemos reconocer que, junto con Pablo Gargallo y Pablo Serrano, ha sido uno de los tres mejores escultores aragoneses del siglo XX y el que realizó una obra, aunque no muy extensa, permanentemente abierta a la modernidad.Si exceptuamos a otros que trabajaban en Zaragoza, como José Bueno y Félix Burriel, de una generación anterior lo mismo que Gargallo, que se movía en los ambientes de París y Barcelona, Honorio era la esperanza de una escultura renovada en Aragón. Pero salvo para sus amigos de Zaragoza, la calidad de sus esculturas será reconocida antes en Bruselas, París o Praga durante los difíciles años de la segunda postguerra mundial, que en su patria.